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FAUNA |
MONTPELLIER-LE-VIEUX y Edouard, Alfred MARTEL: dos nombres indisociables. En efecto, si el Sr. de BARBEYRAC y L. de MALAFOSSE son los "dénicheurs" de este lugar extraordinario, E.A. MARTEL es el gran iniciador. A partir de 1884, sus descripciones entusiastas atraen lo curiosos a MONTPELLIER-LE-VIEUX y, con su primera cartografía, traza
la vía a todos los otros.
Este innegable científico, a partir de 1883, había emprendido la exploración de las Gargantas del Tarn y del Causses, entonces completamente desconocidos. Sus descubrimientos son muy famosos, después de las Gargantas del Tarn y MONTPELLIER-LE-VIEUX, esto son el río subterráneo de Bramabiau, la gruta de Dargilan y finalmente, coronación de su carrera, la SIMA ARMAND.
A través de las numerosas obras donde él informado sus
exploraciones, E.A. MARTEL comunica a sus sucesores como a los lectores su maravilloso entusiasmo.
Más de un siglo después de, la admiración permanece y, conocido MONTPELLIER-le-VIEUX, universalmente, se da en referencia en numerosas enciclopedias y figura en el programa de los colegiales francés.
Pero E.A. MARTEL no podría no obstante hacer olvidar "otros", discípulos o a simples continuateurs que completaron el estudio del lugar y su desarrollo.
- Armand VIRÉ, cuyos descubrimientos arqueológicos dan al lugar un panorama de dimensión histórico.
- Louis BALSAN y Jean BIREBENT, autores de la primer guía turística de Montpellier-le-Vieux.
- El Club Alpestre Francés que trazó las primeras sendas y realizó los primeros aménage ments.
- El Touring Club de Francia que, al abrir la carretera del Riou seco, facilitó el acceso al Maubert.
- La Sociedad de la SIMA ARMAND, hoy SIMA ARMAND S.A. que desde la adquisición del lugar en 1930 no deja de mejorar el acceso, de mantener las sendas y las rocas más notables.
Finalmente estos últimos años todos los los que con SIMA ARMAND S.A. y el DRAC Midi-Pirineos estudió el anthropisation del lugar.
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as Fadarellas son passadas per aqui...
Sí las hadas pasaron por allí!... Vinieron de Garrigues del sur las tres pequeñas hadas, perseguidas por Mourghi, una mala ingeniería que les quería el mal:
Amy, la seria
Amyne, la rêveuse
Benjamine, la reidora,
Llegaron una noche de mayo, en esta bandeja desértica. Por sus manos, apresuradamente, construyeron una ciudadela fantasgarrapata con sus defensas, sus calles, sus palacios, sus puentes, sus lugares y sus monumentos. Establecieron pinos, robles, de las hierbas locas y flores
salvajes. Y todo eso hacía uno: tal universo de enredo misterioso que incluso Mourghi, sin embargo tan astuto, se perdió y renunció.
Entonces comenzó para ellas un largo período de paz, felicidad y alegrías tranquilas.
Cansancios, incluso las hadas se cansan de la felicidad...
La nostalgia de Garrigues se apoderó un día de la seria Amy, el sueño se desmaya en los ojos de Amyne y la risa desapareció poco a poco del diario de Benjamine.
Un día que no hay ya, se dieron la vuelta cerca del mar y el sol.
La ciudad se durmió entonces en su silencio. ¡Luego, seguramente! traídos allí por algún diablo, el Viento, la Lluvia, la Nieve volvieron de nuevo y se hostigaron sobre la ciudad en adelante ciudad muerta.
Las Fadarellas s'en son tornadas !
Las hadas volvieron a salir... pero su recuerdo vive siempre la ciudad.
En el rigor de las resoluciones, la seria Amy permanece prés. El borde de los pájaros, el susurro del viento, el grelot de las manadas no son los ecos de la risa de Benjamine.
Este árbol al tronco torturado y desnudado a bordo del precipicio no es la imagen del malévolo gnomo Mourghi?
Y esta atmósfera extraña, no es la imagen del sueño de Amyne.
¡Sí! Las hadas están siempre allí, maestras del sueño.
Cansancio Fadarellas su aqui,
Las Fadarellas mestrejas la somi.
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Los GRANDES CAUSSES o CAUSSES MAYORES, como los llamaba E.A. MARTEL, dibujan al sur del Macizo Central un arco de mesetas calcáreas.
Constituyen extensas amplitudes tabulares a la superficie
relativamente poco accidentada, cuya altitud se acerca a 1000 metros.
En estas mesetas los ríos, el Tarn, el Jonte y el Dourbie, cavaron profundos barrancos a las paredes bruscas y a los picos despedazados.
La fertilidad y la riqueza de la vegetación de estos valles refuerzan aún el contraste con la aridez pedregosa de la superficie del Causse.
Por todas partes la roca domina el paisaje.
Aunque se fractura intensamente roca impermeable, la caliza del Causses. Tom¬bées las aguas de lluvias, apenas, se infiltran en las numerosas grietas de la roca.
Desparramada la vegetación, rasa y, se corta eso y allí de arbustos bajos o arbustos tortuosos reunidos en magros racimos.
Nada detiene el viento cuando sopla. Es riguroso y los veranos tórridos.
Aldeas y pueblos son raros. Todas estas características contribuyen a dejar una impresión de desnudez árida que vale a menudo al Causses el calificativo de "Desierto Francés".
Con todo, una raza de hombres duros y orgullosos, celosos de sus tradiciones, el Caussenards, se cuelga a esta soledad mineral.
Atenuando la ausencia de madera, de majestuosos arcos de piedras soportan las pesadas tejas de arenisca micácea calcáreas que cubren las residencias caussenardes: explotaciones y berge¬ries, anidadas en los huecos al refugio de los vientos.
El agua se recoge preciosamente en las cisternas de las explotaciones, o en las "charcas", estos abrevaderos a las armoniosas formas redondeadas dónde se detienen las manadas.
Tradicionalmente, las culturas se localizaban en el "sotchs" o "dolinas", estas depresiones donde se acumula una tierra arcillosa roja propicia a los cereales y a las plantas forrajeras. Las piedras arrancadas al suelo se reunían en "clapas", este de montóces piedras
secas que derraman aún los antiguos campos.
Pero desde hace algunos años, nuevas unidades agrícolas permiten romper in situ la roca y disputar así al mineral parcelas más extensas: un nuevo desarrollo agrícola está en curso.
A pesar de todo, la roca se deja difficile¬ment domesticar y el Causse so'lo presenta a menudo a magros prados de gramíneas salvajes y fantásticas rocas extrañadamente grabadas.
Los pastos, a las hierbas raras pero perfumadas de gasolinas ya mediterráneas, son el ámbito de las ovejas y abejas. Éstas dan mieles famosas mientras que la leche de aquéllas sirve para fabricar al "Rey de los quesos", el ROQUEFORT, y su piel, los cueros finos de Millau.
Las rocas, grabadas por las aguas durante el I milenarios, ofrecen a los paseantes distintos aspectos pero todo atractivos:
- Vertiginosas cornisas que dominan los barrancos del Tarn y el Jonte.
- Cavernas y Simas sin fondo, disimulando envidiosamente maravillosas concreciones como las de la Sima Armand, joya del mundo subterráneo arreglado.
- Pintorescos conjuntos de rocas ruiniformes de Nimes-le-Vieux y Arcos de St-Piedra sobre el Méjean, del Caylar sobre el Larzac, del Rajol y Montpellier-le-Vieux sobre el Causse Negro.
Entre estos últimos, MONTPELLIER-LE-VIEUX está por su superficie tan extensa que todos los otros reunidos. La variedad y el pintoresco de sus rocas, la diversidad de las formas no tienen ninguna equivalencia.
A partir del tiempo más remoto las rocas de Montpellier-le-Vieux sirvieron de refugios naturales a los animales y hay asilo.
Osamentas de Ursus Speleus décou¬verts en una gruta del Circo del Millière ponen de manifiesto que el lugar ya se constituía al principio del cuaternario.
Si los "bálsamos" *, estos arreglados refugios bajo rocas más o menos, son numerosos, la presencia del hombre prehistórico se ha demostrado recientemente. Hasta entonces los únicos rastros conocidos
so'lo daban prueba de la actividad, al primer siglo de nuestra era, Pastores y résiniers galorromanos.
Nula duda, que el nombre de "millière" viene de los cultivos alimenticios que debían existir en los fondos de los circos donde se acumulaba la tierra vegetal mantenida por estas tapias en piedras, que delimitan aún antiguas parcelas.
A la divergencia de "drailles" *, estas grandes vías de transhumancia que surcaban los causses, solamente conocido de los habitantes de la vecindad, el lugar permanecieron mucho tiempo ignoradas de la opinión pública.
Es necesario decir que el aspecto fantástico de sus rocas ruiniformes que dominaban el grueso bosque, que cubría entonces estos lugares, favorecía la aparición de leyendas terrificando más que el de las tres pequeñas hadas.
No era allí alguna ciudad antigua, construida por gigantes y devastada por Satanás él mismo: un lugar misterioso atormentado de ingenierías malfaisants y de animales salvajes, que la guía evitaba firmándose.
La superstición que ayudaba, tal silencio rodeaba la inmensa ruina que antes de 1880 poco de extranjeros a la región habían oído par de la extraña ciudad.
La primera carta de estado mayor repré¬s por otra parte los lugares que como una meseta sin detalles topográficos.
Es solamente en 1883 que el Sr. de Barbeyrac "descubre" el lugar y habla al Sr. de Malafosse, entonces presiden de la Sociedad de Geografía de Toulouse, que el revele a esta sabia asamblea bajo el nombre de MONTPELLIER-LE-VIEUX
Esta denominación vendría de los pastores que conducían en verano a las manadas en transhumancia de los llanos del BajoLanguedoc hacia "la montaña". So'lo conocían una gran ciudad: Montpellier, designada en habla regional "Lou Clapas" *, que significa las montóces piedras. Viendo lejos a las estas defensas rocosas, los llamaron naturalmente LOU CLAPAS VIEL, traducido en
Montpellier-le-Vieux...
Un año más tarde, E.A. MARTEL exploraba la región a su vez y describía "la ciudad ruiniforme" en elogiosos artículos, ilustrados de fotografías y dibujos, en los estudios del tiempo.
Establecía a continuación los primeros levers detallados del lugar y ya lo curiosos llevarían a cabo.
La Era turística comenzaba para Montpellier-le-Vieux
Sucesivamente, el Club Alpestre Francés trazaba y arreglaba las primeras sendas, el Touring Club de Francia construía la carretera del "Riou seco" y el Enroque Santa Margarita se volvía el inicio de excursiones a espalda de mulas o a pie.
Finalmente en 1931, la Sociedad de la Sima Armand compraba los terrenos y emprendía en 1938 la construcción de una carretera de acceso a partir del Maubert y el principio de las adaptaciones actuales.
Los esfuerzos para volver el lugar cada vez más accesibles a todos se han continuado por la modernización de la carretera y la creación de un extenso aparcamiento.
Estos últimos años, el balizaje de los circuitos se mejoró, de los itinerarios secundarios reabiertos. Permitiendo descubrir rocas descritas por E.A. Martel hasta ahora ahogadas en la vegetación.
En 1989, utilizando antiguas sendas cartografiadas por E.A. Martel, un nuevo itinerario permitió la instalación de un pequeño tren turístico sobre ruedas.
El corazón del lugar es en adelante accesible a las personas a movilidad reducida confortablemente instaladas sobre vagones descubiertos.
Al XIXe siglo, se descubrieron osamentas humanas de edad indeterminada en sucesivas ocasiones, pero ningún elemento arqueológico permitía concluir a la presencia del hombre prehistórico a Montpellier-le-Vieux.
En cambio, numerosos son los rastros de la actividad de los Rutènes y del empleo galoromano. Cascos de cerámicas, anillos de hierro y bronce, una aguja y una lámpara podrían proceder de viviendas que habrían albergado a Pastores y a résiniers sobre el propio lugar.
A principios de nuestra era, el Causse Negro estaba cubierto con bosques activamente explotados. Los troncos de los árboles proporcionaban madera de construcción y calefacción transportada hacia los lugares, mientras que los ramos y las agujas se destilaban para obtener la resina tan preciosa en la época para clavar y sellar.
Esta destilación se hacía en grandes crisoles en alfarería cuyos numerosos yacimientos se pusieron un índice.
Estas alfarerías venían por otra parte, de los talleres establecidos al Graufesenque, cerca de Millau, donde las margas constituían una Materia prima de elección.
Se encontraron otros vestigios en los alrededores de Montpellier-le-vieux. Por ello en 1939, Armand VIRE descubrió a 100 m al norte de la explotación del Maubert un horno de alfarero galorromano que contenía numerosos fragmentos de alfarería.
Descubrió aún a proximidad, en un fondo de vivienda, dos monedas:
una de Germanicus (1.o s.), otro de Philippe I (3e s.).
Finalmente a 300 m al N.O. de la explotación en una sepultura se encontraron unos ricos muebles. La tumba dividida por una división mediana contenía dos esqueletos rodeados de aiguières, cubiletes, frascos en vidrio, de fíbulas etc.. Una moneda de Tibère del año 15 permitió precisar la edad de la sepultura. En 1995, A. David invita a los Sres. F. Rouzeau, Conservador del patrimonio y E. Mauduit, vinculado de los servicios exteriores, ambos perteneciendo al Servicio Regional de la Arqueología del DRAC MIDI-PIRINEOS, a descubrir algún uno de los refugios bajo roca del lugar.
El interés arqueológico resulta evidente y una colaboración entre ia DRAC Midi-Pirineos y Sima Armand S.A. desemboca en un estudio pluridisciplinar de los hábitats y vestigios arqueológicos del lugar bajo la dirección de los Sres. J. Poujol y F. Rouzeau.
Cerca de un centenar de refugios se han descrito y se han puesto un índice. Los rastros estudiados demuestran un empleo cuyo "chronologie relativo se escalona del Neolítico al Ve siglo de su era", y permitieron "identificar hábitats de tipo" casilla-muesca
"cuyas adaptaciones y empleo se remontan por lo menos a la primer edad del hierro". (J. Poujol)
' Una relectura del pasado arqueológico del lugar está en curso, desemboca en interpretaciones inéditas.' Así el lugar de MONTPELLIER-LE-VIEUX habría sido, durante las edades, la sede "de empleos sucesivos y temporales" afectando tanto a las "terrazas" de las cumbres de los grandes conjuntos rocosos como las grutas y refugios bajo rocas que se abren a su base "."
Citemos entre los descubrimientos, de los rastros de pastoralisme al néolothique al antiguo, una intensa actividad al chalcolithique y a las edades del hierro (muebles y rastros de hogares), una explotación
intensiva del bosque por los alfareros y los résiniers galorromanos
Bajo del Imperio y los de la Alta Edad media (cascos y alfarerías), una sepultura merovingia (mobiliario y alfarería).
El Grande Causses, Sauveterre entre Lote y Tarn, Méjean entre Tarn y Jonte, Negro entre Jonte y Dourbie y finalmente al sur el Larzac, forman un conjunto geológico único y bien caracterizado.
Estas mesetas calcáreas son a excepción de su borde sureste
encuadradas por terrenos más antiguos, a menudo cristalinos:
esquistos y pintados imitando granito del Aubrac y el Margeride al norte, esquistos cristalinos de los Cevennes al este, terrenos antiguos de la Montaña Negra al suroeste, esquistos cristalinos del Albigense, el Levézou y el Rouergue al oeste.
Compuestos de bases de rocas calcáreas de 1.000 a 1.500 metros de grosor, depositadas a principios de la era secundaria, el Gran Causses constituyen extensos conjuntos tabulares.
Su parte superior, formada por calizas * y por dolomías * Más jurásico, se basa en las capas a tendencia más margosa del Lías visibles en la parte baja de los valles.
La dolomitización de las calizas de las bases superiores es a menudo imperfecta que dan una roca heterogénea particulière¬ment sensible a los fenómenos de disolución.
Resulta de los paisajes cársticos típicos: grutas y simas bajo tierra, dolinas y conjuntos ruiniformes en superficie.
Entre estos últimos el de MONTPELLIER-le-VIEUX sobre el Causse Negro es el más extenso y el más espectacular.
"ningún lugar muestra más con de desamparo lo que una roca puede pasar a ser bajo la acción disolvente de las aguas naturales".
Un promontoire dominant
Montpellier-le-Vieux, bautizado por E.A. Martel "la Acrópolis de los Cevennes" ocupa, sobre el borde del Causse Negro, un extenso promontorio encuadrado por dos barrancos que se ingriesan profundamente hacia el sur para incorporarse al valle del Dourbie: el Valat Negro al oeste y el Riou Seco al este.
El propio lugar se divide en cuatro circos que rodean una clase de borde central más elevada que alcanza 836 m a "dominó".
A cada circo corresponde un barranco que garantiza el "drenaje".
- Circo del Lago y barranco del Bouxès.
- Circo del Amats y barranco del Combe.
- Circo del Rouquettes y barranco del Canazel.
- Circo del Millière y Barranco del Doul.
Recortados en formas singulares, de los ali¬gnements rocosos se disponen en estructuras sensiblemente paralelas. Alargadas del norte al sur, crean un fantástico uni¬vers de calles y callejones sin salida conectados por infracciones y cornisas.
Los circuitos balizados utilizan estas vías naturales para, pasando al mismo tiempo el borde central, para permitir al visitante descubrir esta naturaleza extraña y caótica.
Pero este lugar no es un caos. Ningún desmoronamiento trastornó los bloques, la roca está por todas partes en lugar y lo que observamos, es en realidad el esqueleto de una potente formación geológica, de una muy larga historia.
GEOCHRONOLOGIE
(en millones de años M.A.)
La obra del agua.
Delante de esta ciudad de piedra el visitante no puede sino
preguntarse: "qué arquitecto es pues responsable de este fenomenal
trabajo?".
Si geólogos y geógrafos se conceden para reconocer con E.A. Martel que "este inmenso laberinto de rocas secas es la obra del agua!", la interpretación moderna difiere de la del pionero de la espeleología.
En efecto, al final del XIV5 siglo, E.A. Martel se había imaginado "la acción que grababa potentes corrientes torrenciales venidas del norte, erosionando vía remolinos" la superficie del Causse Negro.
Para el geólogo moderno, Montpellier el viejo es un Mega lapiaz, nombre sabiamente cruel otorgado a las formaciones que resultan de la doble acción sobre las rocas calcáreas, de las aguas de lluvias por corrosión y abarrancamiento.
Una roca de 170 millones de años.
Es en efecto, a la vez a la naturaleza particular de la roca y a su comportamiento ante los ataques del agua que se deben estas morfologías sorprendentes incluida he aquí la historia.
Era hay muy, mucho tiempo... pero en geología el tiempo se cuenta en millones de años...
Nosotros he aquí pues más de a 200 millones de años detrás, el mar ocupa nuestra región, hay un clima tropical.
Lejos hacia el norte existe un enorme continente cuyas ruinas arrancadas por los ríos se acumulan en el fondo del mar. Es aquí, que hay 170 millones de años las rocas de Montpellier el Viejo va a comenzar a formarse.
En este mar caliente y poco profundo, similar a la de los atolones del Pacífico actual, corales y las algas calcáreas construyen arrecifes alrededor de los cuales viven en abundancia esponjas, moluscos, erizos
de mar y crustáceos.
Los corales son frágiles y rompen a menudo, su ruina se acumulan en una arena fina alrededor y dentro del arrecife. La barrera récifale continuamente se renueva, reconstruida por una multitud de organismos y animales marinos que viven alrededor y a costa del arrecife.
Estos organismos terminan por morir, sus restos y sus esqueletos van así a contribuir a la edificación de la roca,
En efecto, sus ruinas caen sobre el fondo donde forman un lodo rico en carbonato de calcio. Poco a poco embalándose bajo su propio peso estos depósitos expulsan el agua que contienen y se transforman en roca calcárea.
Así cerca de 300 m de roca van a formarse en 10 millones de años.
Más tarde en la masa aún porosa de las circulaciones de soluciones de sales, en particular, de magnesio, van a transformar la caliza en dolomía.
Una gran agitación
Mucho tiempo aún el mar ocupará nuestra región que depositará capa después de capa, de otras rocas sobre las dolomías jurásico. Con todo, son ellas que forman actuelle¬ment, a la superficie del Causse, el lugar de Montpellier-le-vieux.
Es que una clase de gran agitación es responsable de este estado de cosas. Hay alrededor de 100 millones de años, los Alpes y los Pirineos comienzan a establecerse.
En el fondo de los mares, las recientes bases calcáreas apenas consolidadas van a sufrir formidables empujes.
Aunque roca compacta y rígida, las capas calcáreas, en gran
superficie, admiten los plegamientos o se fracturan. Bajo estos enormes empujes tectónicos, la masa del Gran Causses se eleva progresivamente y el mar desaparece poco a poco de la región... será necesario sin embargo cerca de 80 mil¬lions de años para que el Causses surjan completamente.
salieron Apenas del agua, estos relieves sufren el ataque de los elementos.
Las aguas de lluvia van, desagregando y en implicando los terrenos que los cubren, desnudar las bases dolomíticas.
Puesto que nivela, examinemos esta dolomía.
Con mucho parece masiva y dura, pero al acercarse nos parece cavernosa como un diente cariado.
De más cerca aún, se observan partes duras, y otros, que se agotan bajo los dedos dando una clase de arena muy fina: el "grésou" en habla regional local.
Esta dolomía es pues en realidad muy heterogénea y es allí una parte de la explicación de las formas atormentadas de las rocas de Montpellier-le-Vieux.

Una roca resumida.
El agua de lluvia se está cargada de gas carbónico en la atmósfera y se vuelve ligeramente ácido. Al cruzar el suelo disuelve ácidos húmicos formados por los vegetales. Así pues, vuelta agresiva, va atacar químicamente la caliza y a disolver los carbo¬nates que la componen: es la "corrosión".
Utilizando las fracturas o diaclasas de la roca, el agua penetra dentro de la piedra cuya heterogeneidad constituye una debilidad suplementaria.
En superficie, la roca va a tomar un aspecto grabado por surcos, surcos, pequeñas pilas van a formarse. Residiendo in situ, el agua no sigue menos su lento trabajo de "digestión" de la materia mineral.
Trabajo hipócrita, bajo la espuma, sous' la tierra pero
diaboliquement eficaz. Los granos ya no se cementan... una buena lluvia y grésou se triunfa por múltiplos ruisselets que toman pasos de torrentes.
Y el proceso se reinicia, retirando la materia, dejando el esqueleto.
Aquí más de 10 millones de años que eso duran y no terminan.

La herencia del pasado.
¿Pero explicar cómo la regularidad de las alineaciones y estas calles rectilíneas que van casi a cortarse a ángulo derecho?
Volvamos de nuevo, en el momento en que comienza la gran agitación.
Tensiones se ejercen, las capas resisten, se doblan y terminan por ceder. Así van a crearse redes de pequeñas rupturas paralelas. Estas grietas son tantas zonas de debilidad y las deformaciones sucesivas los ampliarán.
De su lenta y probando subida del fondo de los mares, la roca hereda de una red de cicatrices esto son las diaclasas y las faltas.
La roca debilitada por es menos dura y a menudo más permeable.
Las aguas de infiltración van a circular sui¬vant estas grietas y esto son por allí que comenzará la corrosión.
Esta acción disolvente ampliará los pas¬sages, transformándolos en "canaules". Estos canaules pasarán a ser las "calles" y los barrancos del lugar, y, localmente, de su reunión nacerán los "Circos" del lugar actual.
Arquerías y Rocas tallos


¿Pero de dónde vienen las formas atormentadas de estas rocas, los múltiplos pequeños infractuosités que los corroen, y estos saledizos desafiando las leyes del equilibrio?
¡Es aún y todavía el trabajo del agua!
Para tan poético que sean las imágenes de la resaca de un mar al pie de un acantilado, o de la excavación de sus riberas por algún río torrencial, distan mucho de corresponder a la realidad.
Más socarronamente, más lentamente, es dentro de la roca que se realiza la génesis de nuestras futuras esculturas y monumentos.
Es incluso en la formación de la roca, luego en su estructura íntima que reside el misterio.
Uno de los primeros factores del origen de los relieves ruiniformes se remonta a la formación de la roca calcárea.
Volvamos de nuevo a los fondos del mar caliente del jurásico.
Los corales, que van a dar nacimiento a las bases calcáreas, son frágiles y cas¬sent a menudo, sus ruinas se acumulan en una arena fina alrededor y dentro del arrecife.
La barrera récifale continuamente se renueva, reconstruida por la multitud de organismos y animales marinos, que viven alrededor y a costa suya.
Estos organismos terminan por morir, sus restos y sus esqueletos van así a contribuir a la edificación de la roca. El 1 por otra parte, en su formación original, arrecife "a menudo ha atrapado" montones de
arena resultantes, tan de su propia destrucción, que contribuciones continentales. Estos "bolsillos" van a subsistir en la roca consolidada.
Más tarde, la transformación parcial de la caliza en dolomía implicará otra forma de heterogeneidad.
En las rocas dolomíticas, coexisten cristales de calcita y cristales de dolomía.
Estos cristales son, ellos mismos, de tamaños diferentes y, pueden formar capas a finales cristales o "micrites" y capas a grandes cristales o "sparites".
El comportamiento de estos cristales ante el ataque del agua es desigual, así los grandes resisten menos que los pequeños, y la roca se desagregará más rápidamente.
Todas estas heterogeneidades, van a implicar una corrosión y una erosión diferencial.
Las aguas naturales, de lluvias o resplandor, se infiltran en el suelo donde se encargan de ácidos orgánicos.
Por porosidad, o por grietas y fracturas, penetran a continuación en las rocas, donde siguen su trabajo de corrosión disolviendo los carbonatos, dentro incluso de la roca.
Una parte de los elementos disueltos se es llevada por las
circulaciones subterráneas y la deja vacíos, mientras que los elementos no disueltos permanecen in situ formando el "grésou", esta arena dolomítica ya observada en la corrosión superficial de la roca.
Se forma pues, al corazón mismo de las capas de calizas y dolomías, por las cavidades de todas las dimensiones, más o menos llenadas arena.
Esta arena puede ser "syngénétique", formado o atrapado al mismo tiempo que se constituía la roca en el fondo de los mares, o "intraformativo", resultantes de forma secundaria de la alteración interna de la roca.
Cuando, más tarde, por el juego combinado de la corrosión y la erosión superficiales estos bolsillos están abiertos y comunican con el exterior, la arena se pasa. Llevado por los resplandores, deja en la roca vacíos.
Esta salida contribuye a acentuar, por lugares, el aspecto cavernoso de la dolomía.
FLORA
CONTRASTANDO con la aridez del Causse, Montpellier-le-Vieux constituye un ámbito privilegiado para la vegetación.
Los refugios de las rocas y la diversidad de las exposiciones favorecieron la expansión de una flora muy variada.
Describirlo de manera exhaustiva volvería al catálogo aburrido que sólo leería quizá con mucho gusto un botánico informado. So'lo enumeraremos pues aquí algunas especies entre los más característicos y fácilmente identificables.
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En su conjunto la flora es muy particular. Calificada de subalpina por los botánicos, presenta, a los lados de plantas calcicoles y xerófilas dominantes, especies consustanciales a los suelos silíceos. En efecto, la arena dolomítica residual, este "grésou" que se acumula en los huecos de las rocas o en el fondo de los circos,
so'lo contiene una proporción relativamente escasa de caliza.
La vegetación arborescente
El PIN silvestre. Representa la principal gasolina natural del Gran Causses. Poco que exige, se cuelga en la misma roca que empuja sus raíces en las grietas, verdadero "bonzaï" decorando a menudo la
cumbre de las rocas.
La haya. Poco frecuente a esta altitud, sino a la comodidad sobre los suelos calcáreos, es sin embargo más delicado y busca los huecos de sombra húmeda donde las nieblas son frecuentes.
El roble blanco o roble pubescente es un asiduo de los terrenos secos y calcáreos. Se lo encuentra sobre los picos como en los fondos de barrancos. Sus hojas caducas al plumón blanco "característico, secan sobre el árbol en el otoño pero no caen a menudo hasta en la primavera, bajo el empuje de los brotes."
El avellano es muy común en las zonas albergadas y especialmente al pie de los grandes macizos rocosos.
El aliso. Esta gasolina característica del Causses étale en verano las frondosidades de sus hojas plateadas y dan al otoño bahías suculentas.
Los arbustos

El boj. Seguramente la más corriente, se instala por todas
partes en arbustos tupidos y lui¬sants. Las abejas buscan el néctar muy de sus flores.
El genévrier. Casi tan frecuente que el boj, especialmente a la comodidad sobre las dolomías, elabora por todas partes sus conos espinosos insertando delicadas bahías que son el placer de los tordos y... de las cocinas locales.
La cascarilla. En mayo las flores blancas de estos arbustos muy extendidos harían creer a una reciente caída de nieve según el alumbrado que reciben.
El cornejo. Frecuente bajo los robles, este arbusto reparto de las flores blancas de mayo a junio, luego de grandes bahías negras relucientes que quieren los jabalíes.
El boussarillo o uva de oso. Este pequeño arbusto cubre el suelo de una gruesa alfombra frondosa verde brillantez, que esmalta, hacia el final del verano, grandes bahías rojas, en la primavera, nos ofrece delicadas de pequeñas campanillas barrigudas.
Aún arbustos a pesar de sus pasos de penachos buisonnantes, el tomillo, la lavanda y el dorycnium perfuman el aire del lugar de sus flores olorosas que dan a la miel causses este gusto particular.

LES FLEURS.

En la primavera, los céspedes se pinchan del púrpura el delicado de las anémonas pulsátiles en el centro de azufre o el oro de los adonis, mientras que los euforbios ponen su tecla verde blando y amarillo un poco por todas partes y que los asphodèles elaboran al lado taludes sus largos troncos que terminan grandes manojos de flores blancos.
Los orchis y los ophris de todas las clases y todos los colores son legiones para quienes sabe descubrirlos y, en las esquinas frescas, no es raro encontrar espléndidos campanules azules.
Céphalanthère a largas hojas más tarde vendrán los asteres de los Alpes a los tonos parmes, los anthillis de los montagnes, los cistes blancos o sonsosados a los pétalos arrugados y los plumets más poéti¬quement llamados cabello de ángel cuyos largos bordes plumosos vuelan en el viento como millares de penachos blancos. Por último, la ajonjera a hojas de acanto, el cardabelle de los caussenards, esta "sonsosado ca" del período de inactividad de finales de julio a septiembre sus soles de oro al raso del suelo.